Acerca delSeminario Anglicano Trinity
El Seminario Anglicano Trinity es un seminario Evangélico en la tradición Anglicana. En medio de este fracturado mundo, deseamos es ser un centro global de formación Cristiana, que produzca líderes excepcionales, capaces de plantar, renovar, y crecer iglesias comprometidas con la formación de discípulos de Jesús.
Este es el fin por el cual formamos líderes Cristianos para la misión.
Dando la bienvenida a
todo estudiante del evangelio
Por el Rev. Geoffrey Mackey
En Trinity, nos identificamos como un “seminario evangélico en la tradición anglicana.” Uno de los beneficios de estudiar en Trinity es que no buscamos acaparar nuestra herencia—teológica, espiritual y litúrgica—sino que queremos compartirla con otros. El cuerpo estudiantil, el profesorado, y el personal en general no está compuesto exclusivamente por miembros de la tradición anglicana y episcopal, sino también por muchas otras tradiciones.
Según declara nuestro segundo valor:
Damos la bienvenida a estudiantes y profesores que anhelan una iglesia evangélica en su fe, católica en su orden, viva en el Espíritu Santo, y comprometida con la misión. Tenemos una relación vital con estudiantes de la ACNA, con estudiantes de la iglesia episcopal, y con estudiantes de otras jurisdicciones anglicanas tanto en Norte América como en el extranjero. También damos la bienvenida a estudiantes de otras tradiciones cristianas.
A través de nuestra asociación con el Seminario Luterano de Norte América (NALS) y el Presbiterio de Alleghenies de la Iglesia Presbiteriana Evangélica (EPC), hemos formado programas de estudio correspondientes a estas tradiciones. Pero nuestros estudiantes vienen incluso de una selección más amplia de tradiciones cristianas. Lo que nos mantiene juntos es un profundo compromiso con la misión del evangelio de Jesucristo. En nuestra vida comunitaria, intentamos expresar la unidad que ya tenemos en el Señor, y al mismo tiempo seguimos buscando una mayor unidad entre nuestros distintos hogares eclesiales. Nos tomamos en serio la visión ecuménica de nuestro Señor, que como vemos en Juan 17, ora para que todos sus discípulos “sean uno.”
En Trinity consideramos que la variedad representada por los distintos miembros de nuestra comunidad es una ventaja para nuestra vida en común. La unidad no requiere uniformidad. Y, por lo tanto, tratamos de escucharnos con respeto para aprender los unos de los otros con humildad, y así servirnos con libertad y caridad. Esto nos recuerda a la famosa cita atribuida a San Agustín: En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; en todo, caridad.
En Trinity, tenemos claro que nuestro enfoque está basado en la fe evangélica y en la herencia anglicana. Hemos descubierto como muchas personas, tanto en estas tradiciones como en otras, encuentran en nuestro seminario un valioso contexto en el que ser formado para el ministerio del evangelio. ¡Ven y experimenta está gozosa comunidad, y ve con tus propios ojos lo que Dios está haciendo en medio nuestro!
Nuestros Valores
Los valores que subyacen esta visión definen a Trinity como un seminario:
Acogemos estudiantes y profesores que anhelan una iglesia que sea evangélica en fe, católica en orden, viva en el Espíritu Santo y comprometida con la misión de Dios.
Priorizamos la formación que se da en el ejercicio del ministerio cristiano. La cual es posible principalmente en el contexto de nuestros programas residenciales.
Nos apegamos a unos altos estándares de excelencia en enseñanza y labor académica. Creemos que la madurez personal y la efectividad práctica en la misión se fomentan mediante tales disciplinas.
Estamos comprometidos a servir a la Iglesia mediante la preparación de hombres y mujeres como líderes para la misión, la renovación, la plantación y crecimiento de congregaciones locales y la proclamación de la inmutable verdad de Dios en un mundo siempre cambiante.
Nuestro propósito es construir una comunidad comprometida con el aprendizaje continuo. De manera que nuestros egresados y otros líderes cristianos logren mejorar su conocimiento y habilidad como siervos de Jesucristo y de su Iglesia.
Creemos que “el dinero sigue al ministerio”. Por lo tanto, nos consideramos responsables ante nuestros compañeros en el ministerio, respecto de una cuidadosa administración de los recursos de Dios. En oración, confiamos en la provisión de Dios y la generosidad de su pueblo.
Nos ubicamos en la gran tradición anglicana evangélica que está cimentada en la primacía de las escrituras y la doctrina de la salvación por sola gracia, solamente mediante la fe—tal como se ha expresado de forma fundamental en el LOC.
Profesamos que el discipulado de toda la persona es una preparación indispensable para el ministerio. Estamos comprometidos en la promoción de la madurez emocional, la integridad, la gracia y la santidad personal.
Nuestra Historia y Futuro
El Seminario Anglicano Trinity surgió a raíz del movimiento renovador de los años 70. En 1975, el Rt. Rev. Alfred Stanway, un obispo misionero de Australia, respondió a la llamada de los miembros de la Fellowship of Witness para ser el primer decano y presidente de Trinity. Una vez trasladado a Pittsburgh, instaló una oficina en su casa, y convirtió su garaje en una biblioteca. El obispo Stanway había sido recomendado por John Stott, J. I. Packer, y otros líderes evangélicos, debido a su visión renovadora y su habilidad extraordinaria para transmitir esta visión a una entidad Cristiana de forma viva y eficaz. A continuación, el presidente llamó al Rev. Dr. John Rodgers, un profesor y capellán de Virginia Theological Seminary, para que fuera profesor titular.
Las clases empezaron en 1976 con un modesto profesorado y 17 estudiantes──que no contaban con el respaldo de sus obispos──en unas aulas que se alquilaron a una universidad local. Dos años más tarde, el seminario compró una iglesia Presbiteriana en Ambridge (PA) que no estaba siendo utilizada y un supermercado que había en la calle de enfrente. Estos edificios se convirtieron entonces en un campus. Desde entonces, el campus de Trinity no ha dejado de crecer, al igual que nuestros programas residenciales y a distancia, ya que en la actualidad hay más de 250 alumnos matriculados. Nuestros antiguos alumnos, tanto laicos como ordenados, están ahora repartidos por todo el mundo, marcando una enorme diferencia al frente de instituciones y asociaciones estratégicas en todos los continentes, además de la Antártida.
Durante muchos años, Trinity formó a líderes bíblicamente fieles para la misión dentro de la Iglesia Episcopal y otras provincias de la Comunión Anglicana. Muchos de esos líderes fueron fundamentales en el desarrollo de la Iglesia Anglicana en América del Norte (ACNA), la Conferencia Global Anglicana del Futuro (GAFCON) y la Fraternidad Global Sur de Iglesias Anglicanas (GSFA). En otras palabras, el papel de Trinity en la realineación del anglicanismo global para un futuro bíblico, evangélico y ortodoxo ha sido notable y continuará.
Declaración de Fe
Afirmamos nuestra creencia en el cristianismo histórico tal como se revela en las Escrituras y se resume en: los tres Credos (el de los Apóstoles, el Niceno y el Atanasiano) y los Treinta y Nueve Artículos.
El propósito de las siguientes declaraciones es indicar ciertos énfasis en la enseñanza de Trinity Anglican Seminary y no circunscribir su interés teológico. Reconocemos la necesidad actual de reafirmar las siguientes creencias.
ARTÍCULO I: La Santísima Trinidad: El misterio de la Santísima Trinidad, a saber, que el único Dios existe eternamente en las tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y así se nos ha revelado en el Evangelio.
ARTÍCULO II: El Señor Jesucristo: La plena deidad y la plena humanidad de nuestro Señor Jesucristo, Dios encarnado, que por su nacimiento de María Virgen, vida sin pecado, muerte expiatoria, resurrección corporal, ascensión gloriosa y reinado triunfante, es el único Mediador entre Dios y los hombres.
ARTÍCULO III: Las Sagradas Escrituras: La fiabilidad de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento como “Palabra de Dios escrita”, que contienen todo lo necesario para la salvación, enseñan la voluntad de Dios para su mundo y tienen autoridad suprema para la fe, la vida y la continua renovación y reforma de la Iglesia.
ARTÍCULO IV: Justificación y santificación: La justificación del pecador arrepentido y creyente como el acto bondadoso de Dios de declararlo justo sobre la base de la muerte reconciliadora de Cristo, quien sufrió en nuestro lugar y resucitó por nosotros; y la santificación como la actividad bondadosa y continua del Espíritu Santo en el creyente justificado, perfeccionando su arrepentimiento, alimentando la nueva vida implantada en él, transformándolo a la imagen de Cristo y capacitándolo para hacer buenas obras en el mundo.
ARTÍCULO V: La Iglesia cristiana: La Iglesia como Cuerpo de Cristo, cuyos miembros pertenecen a la nueva humanidad, está llamada a vivir en el mundo con la fuerza del Espíritu, adorando a Dios, confesando su verdad, anunciando a Cristo, apoyándose mutuamente en el amor y entregándose en servicio sacrificado a los necesitados.
ARTÍCULO VI: Dones espirituales y ministerio: El llamado de todos los cristianos a ejercer los dones que Dios les ha dado en el ministerio, y a trabajar, testificar y sufrir por Cristo; junto con el llamado particular de los ministros ordenados, quienes, por medio de la predicación, la enseñanza y el cuidado pastoral, deben equipar al pueblo de Dios para su servicio, y presentarlo maduro en Cristo.
ARTÍCULO VII: Los sacramentos evangélicos: Los sacramentos del Bautismo y de la Sagrada Comunión son “palabras visibles” que anuncian el Evangelio y son medios de gracia por los que se vivifica y fortalece la fe.
En particular, el significado de la Cena del Señor como comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que se ofrece a nosotros en la acción de este sacramento, para que por la fe nos alimentemos de Él en nuestros corazones y nos ofrezcamos a Él en gratitud por nuestra salvación mediante su cruz.
También, la apertura de la Mesa del Señor como el lugar donde todos los creyentes bautizados, siendo uno en Cristo, son libres de celebrar su común salvación en el Señor, y de expresar su común devoción a su persona y a su servicio.
ARTÍCULO VIII: El retorno de Cristo: El regreso personal en gloria de nuestro Señor Jesucristo al final de esta era para la resurrección de los muertos, unos a la vida y otros a la condenación, para la glorificación de su Iglesia y para la renovación de toda la creación.
ADENDO: En 2014, Trinity firmó un acuerdo de asociación con el Seminario Luterano Norteamericano (NALS). Como seminario de la Iglesia Luterana de América del Norte, el NALS está doctrinalmente comprometido con los tres credos y con la Confesión de Augsburgo inalterada, tal como la interpretan los demás escritos confesionales del Libro de la Concordia de 1580. Esta autoridad de las Sagradas Escrituras, la ortodoxia histórica de los credos y los principios centrales de la Reforma proporcionan una base para la asociación sin comprometer la misión de integridad doctrinal de ninguna de las dos instituciones.
Pacto Comunitario
Los estudiantes, el profesorado y el staff nos comprometemos a servir al Señor y a servir los unos a los otros en las siguientes áreas, de acuerdo con nuestros varios llamados:
En la Adoración
Nos comprometemos a mantener las disciplinas de adorar tanto en privado como en público. Cada día pasaremos tiempo en oración y en meditación bíblica. Los estudiantes y el profesorado asistirán a la celebración semanal de la Santa Cena (siempre que no sean excusados), y a las reuniones de oración matutina antes de clase, y vespertina después de clase, y en toda otra ocasión que sea posible asistir cuando se esté presente en el campus. El staff también es bienvenido. Los estudiantes y el profesorado también guardarán los días de silencio asignados. (Insertar nota para estudiantes en línea).
En la Familia y la Comunidad
Aquellos que estamos casados, nos comprometemos a pasar una cantidad de tiempo razonable con nuestros cónyuges y familia. Aquellos que estamos solteros, nos comprometemos a establecer y mantener un grupo local de amistades con las que nos podamos reunir para orar, tener comunión, y recibir apoyo. En el matrimonio, el cual está definido por la unión entre un hombre y una mujer, prometemos guardar fidelidad sexual; en caso de soltería, prometemos vivir en castidad.
Como miembros del Cuerpo de Cristo, nos implicaremos en la vida del seminario, para que de esta forma podamos disfrutar, reír y llorar todos juntos. Cada semana asistiremos a nuestros grupos de liderazgo (Leadership Formation Groups), los cuales son un componente integral de nuestra sumisión mutua (Modificar para estudiantes en línea).
Trataremos de amarnos con el mismo amor que Cristo nos ama. Nos negaremos a esparcir chismes, pero al contrario, trataremos de utilizar palabras que transmitan ánimo. Y cuando surjan ofensas, las enfrentaremos abiertamente, en busca de reconciliación.
En los Estudios
Somos una comunidad académica dedicada al aprendizaje. Por esta razón los estudiantes asistirán a sus respectivas clases, a las charlas asignadas por el Decano, a las conferencias de misiones y a cualquier otro evento indicado en el Catálogo Académico. Adoraremos al Señor con toda nuestra mente en todos nuestros estudios con la seriedad adecuada.
En el Servicio al Mundo
Aunque estamos aquí para concentrarnos específicamente en nuestros estudios, también estamos aquí para ministrar y servir a aquellos que están fuera del seminario. Nos comprometemos a dedicar tiempo y talento al evangelismo, a visitar a nuestros vecinos y a servir a la comunidad de manera consistente.
Damos gracias a Dios por nuestro llamado común en este pacto con Él y con el resto de la comunidad. Rogamos la ayuda de nuestros allegados — familia, compañeros de trabajo y amigos — para que seamos fieles a nuestros compromisos, y confiamos en que el Espíritu Santo nos guardará y guiará en esta labor.